
Percabeth is percabething
Recapitulando momentos de mi pareja literaria favorita
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el ladrón del rayo
#7
-Ah, no, de eso nada. Apartate de esa magia de amor. - ¿Qué?- Tu recoge el escudo sesos de alga, y larguemonos de aquí.
#6
¿Yo, contigo en... - se ruborizo lentamente- en la <<emocionante atracción del amor >>? Me da vergüenza ¿Y si alguien me ve? ¿Quién te va a ver? - Pero yo también me ruboricé un poco. Las chicas siempre le buscan tres pies al gato- Vale- le dije- lo haré solo- Pero cuando empecé a bajar a la piscina, me siguió, murmurando algo sobre que los chicos siempre lo embrollan todo.
#5
¿La caravana del circo? me susurró Annabeth ¿No hay que tener siempre una estrategia pensada? En tu cabeza no hay más que algas.
#4
Eres muy valiente le dije. ¿Eso crees? Cualquiera capaz de hacerle frente a una furia lo es. Aunque no veía nada, tuve la sensación de que sonreía
#3
Annabeth me miraba fijamente. ¿Qué? le pregunté ¿Qué estás pensando? Estoy pensando que te quiero en mi equipo para capturar la bandera.
#1
Pero sus ojos deslucían un poco la imagen: eran de un gris tormenta; bonitos, pero tambien intimidatorios, como si estuviera analizando la mejor manera de tumbarte en una pelea.
#2
Supuse que iba a decir algo como: ¡Vaya, has matado un minotauro!, o ¡Uau, eres un fenómeno!. Pero sólo dijo: Cuando duermes babeas. Y salió corriendo hacia el campo, con el pelo suelto ondeando a su espalda.
El mar de los monstruos
#9
Ella jadeo y tosio. Sentía escalofríos por todo el cuerpo. Pero en cuanto me miro supe que el hechizo se había roto. Porrumpio en unos sollozos terribles, que te partían el corazón. Apoyó la cabeza en mi hombro y la abracé.
#12
Annabeth me dio un beso en la mejilla, después de lo cual el sonido de la multitud aumentó bastante de volumen
#6
Nunca creí que Annabeth se dejaria pillar en semejante estado ni muerta. Vamos a ver, tenía buen aspecto, Muy buen aspecto. Se me habrían atragantado las palabras, seguramente, en caso de que hubiera sido capaz de decir otra cosa que no fuese <<rit, rit, rit >>
#4
Bueno, fuiste tu quien le dio permiso para entrar en el campamento.-¡Por que era la única manera de salvarte la vida!
#7
Antes de que se me ocurriera algún modo de excusarme por haber sido tan idiota, ella se me acercó y me dio un abrazo. Luego se separó de mi con la misma rapidez. -Me alegro de que no seas una cobaya. -Yo también - confiaba en no tener la cara tan roja como la sentía. Ella deshizo los hilos de oro que tenía trenzados en el pelo. -Vamos sesos de alga- dijo- tenemos que largarnos mientras Circe este distraída.
#5
Thalia y yo- Dijo en voz baja- Y Luke. Aquello no debería haberme preocupado. Ya sabía que Thalia y Luke habían cuidado de ella cuando era pequeña, y también que habían vivido los tres como fugitivos, ocultandose de los monstruos y sobreviviendo por sus propios medios. Pero siempre que Annabeth hablaba de la época que había pasado con ellos, yo me sentia... No sé. ¿Incómodo? No. Esa no era la palabra. La palabra era <<celoso>>.
#3
Annabeth...- balbuceé- ¿cuánto tiempo llevas...? -Prácticamente toda la mañana- respondió- La sombra que he visto esta mañana...- la cara me ardía- Ay, dioses. ¿Estabas mirando por la ventana de mi habitación? -¡No hay tiempo para explicaciones!- me espetó, aunque también ella parecía algo ruborizada-. Simplemente no quería...
#11
Acomode a Annabeth para que no pudiera caerse, la cubri con el Vellocino que tanto esfuerzo nos había costado y pronuncie una silenciosa oración en agradecimiento. Lo cual me recordó que tenía una cuenta pendiente con los Dioses. -Eres genial- le dije en voz baja a Annabeth.
#10
Los peces se agalopaban alrededor para mirarnos, un banco de barracudas, algunos peces aguja. <<¡Largo de aquí!>>, les dije y se alejaron a regañadientes. Habría jurado que conocia sus intenciones: se disponían a hacer correr por los mares el rumor de que el hijo de Poseidón y cierta chica habían sido vistos en el fondo de la bahía de las sirenas... -Voy a hacer que volvamos al barco-le dije-. Todo saldrá bien. Tú aguanta.
#8
La agarré por la cintura y ordene a las olas que nos emoujasen hacia el fondo.
#2
Nunca lo reconocería en su presencia, pero, a decir verdad, ella era más lista que yo, por muy irritante que resultara a veces. Estaba apunto de cerrar el cuaderno cuando Matt Sloan alargo el brazo y arrancó la foto. -¡Eh!- proteste. Sloan le hecho un vistazo a la foto y abrió los ojos como platos. -Ni hablar, Jackson. ¿Quien es? ¿No será tu...? -Dámela- las orejas me ardían.
#1
Abrí mi cuaderno y mire la foto que guardaba dentro: mi amiga Annabeth, de vacaciones en, Washington D.C. Me había enviado la fotografía por e-mail después de las vacaciones de Pascua, y yo la miraba de vez en cuando para recordar que Annabeth era real y que el campamento mestizo no era un producto de mi imaginación
La maldicion del titan
#2
iAnnabeth! -grité-. iHemos de ir a salvarla! La chica se volvió hacia mí. -Lo siento, Percy Jackson-. No podemos hacer nada por ella... Traté de incorporarme, pero un par de cazadoras me mantenían sujeto en el suelo.-... y tú no estás en condiciones de lanzarte por el acantilado. ¡Déjame ir! -exigí-. ¿Quién te has creído que eres?
#11
Primero, cuando me sonrió, me dio la impresión de que se parecía un poco a Annabeth. Luego, a aquella presentadora de televisión de la que estaba completamente colado en quinto curso. Luego... bueno, ya te vas haciendo una idea.
#10
Annabeth soltaba un débil gemido de protesta. Yo sentía como si estuvieran retorciéndome el corazón y haciéndole un nudo. Quería correr a ayudarla, pero no podía moverme.
#3
a mí me dominaba la angustia por Annabeth- lo único que deseaba era salir en su busca
#12
Ay, querido. No hace falta que lo digas. Sabías que Annabeth estuvo a punto de unirse a las cazadoras, ¿no? Me sonroje. -No lo sabía seguro.. ¡Estaba a punto de tirar su vida por la borda! Y tú, querido, puedes salvarla de ese destino... iQué romántico!
#15
-Bueno -dijo Annabeth-, ¿qué querías decirme antes? -Eh... -balbucí- bien, estaba pensando que en Westover Hall nos interrumpieron. Osea que...creo que te debo un baile. Ella sonrió lentamente. -Muy bien, sesos de alga. La tomé de la mano. No sé qué oirían los demás, pero para mí sonaba como una canción lenta: un poco triste quizá, pero un poco esperanzadora también.
#14
Me asaltó una sensación de pánico. -Annabeth-dije entre susurros-. No lo hagas. Ella frunció el entrecejo. -¿El qué? -Escucha, he dedecirte una cosa. -Las palabras acudían atropelladamente a mis labios-. No podría soportarlo si... No quiero que tu. -Percy-dijo ella-, pareces a punto de marearte. Así era como me sentía. Queria seguir hablando, pero la lengua no me respondía. Se negaba a moverse por temor a las náuseas que me acechaban.
#13
Una voz interior me gritaba: "iPregunta por Annabeth!" Era lo que más me importaba.
#9
Annabeth soltaba un débil gemido de protesta. Yo sentía como si estuvieran retorciéndome el corazón y haciéndole un nudo. Quería correr a ayudarla
#8
-Tengo que ir-insistí-. He de participar en esta búsqueda. -¿Por qué? -replicó Zoë-. ¿Por vuestra estimada Annabeth? Noté que me ruborizaba. No soportaba que todos me estuvieran mirando.
#7
- ¿Quieres un poco, sesos de alga? Que Annabeth me llamase a veces así estaba bien, o al menos ya me había acostumbrado, pero oírselo decir a Thalia no me sentó nada bien
#6
BUFANDA DE LA DIOSA AFRODITA Recuperada en Waterland, Denver, Co., por Annabeth Chase Percy Jackson Contemplé aquel chal. Lo había olvidado por completo. Dos años atrás, Annabeth me lo había quitado de las manos, diciéndome algo como: <Ah, no. iApártate de esa magia de amor!>> Yo creía que lo habría tirado, pero estaba allí, ¿Lo había conservado todo este tiempo? ¿Y por qué lo había guardado en el desván?
#5
Lo miré fijamente. -No te entiendo. -Bueno, a mí me parece que... quizá Annabeth estaba pensando en unirse a ellas. Me gustaría decir que me tomé bien aquella noticia. Pero la verdad es que me entraron ganas de estrangular a las cazadoras de Artemisa: una doncella eterna tras otra. Intenté mantenerme ocupado el resto del día, aunque me sentía muy angustiado por Annabeth.
#4
Si la madre de Annabeth era Atenea, la diosa de la sabiduría, ¿cómo no se le había ocurrido nada mejor que tirarse por el acantilado? (Tuve que contenerme para no estrangularlo) ¿Annabeth era mi novia? (A esas alturas ya estaba a punto de meterlo en un saco y arrojárselo a los lobos)
#1
-¿Y bien? - me dijo. Eh... ¿A quien se lo pido? Me dio un golpe en el estomago. - A mi sesos de alga-








